El cuerpo forma naturalmente costras para soldar la herida, impidiendo el derrame de sangre y disminuyendo el peligro de que los gérmenes ingresen en la piel. Esto provoca la costra infectada.
La herida se está recuperando bajo la protección de la costra. Esto gracias a que es la reacción de protección del cuerpo ante una herida, raspón, mordida u otra clase de lesión en la piel.
Este proceso ocurre cuando las células sanguíneas específicas, denominadas plaquetas, crean un coágulo en la lesión.
Dichas células se comportan como si fueran una venda que frena la pérdida de sangre y mantiene alejados los microbios y los desechos. A medida que el coágulo se seca, se va formando una costra.
Es decir, el cuerpo forma naturalmente costras para soldar la herida, impidiendo el derrame de sangre y disminuyendo el peligro de que los gérmenes ingresen en la piel.
Por lo general, las costras normalmente se recuperan por sí solas. Sin embargo, una costra puede resultar infectada si las bacterias penetran bajo la misma y se adentran en la herida.
Las costras son generalmente de color rojizo o marrón al comienzo, y a lo largo del proceso de cicatrización suelen volverse más oscuras. Sin embargo, en determinadas personas, la costra puede dejar de tener color y volverse más pálida con el transcurso del tiempo.
Señales de una costra infectada
Es natural tener un poco de piel de color rosado o rojizo en los bordes de la costra. También es habitual que la costra se hinche un poco, sobre todo si te han dado unos puntos de sutura por la herida.
Existen varias formas de determinar si una costra puede estar infectada:
- El color rojo y la hinchazón de la costra aumentan 48 horas después de la lesión.
- La costra está caliente o es dolorosa.
- La lesión resume pus.
- La costra empieza a sangrar al ser tocada.
- La herida tiene mal olor.
- Aparecen vetas rojas en la piel que provienen de la herida.
- La costra no se recupera al cabo de 10 días.
- La piel alrededor de la costra se pone descolorida.
- La superficie que rodea la lesión está de color amarillo y con costras.
- Se producen granos en la herida.
- Se produce una formación anormal de nuevo tejido alrededor de la herida.
- El ganglio linfático próximo a la herida está inflamado.
- Presenta fiebre sin que haya otras infecciones.
- Infección
Costras amarillentas: ¿Qué quieren decir?
Si bien las costras suelen ser de color rojizo oscuro, éstas pueden experimentar muchos matices de color y textura mientras la herida está cicatrizando.
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Cuando se acumula pus, pueden aparecer costras amarillentas en una costra. El pus es generalmente un síntoma de infección, y éste puede indicar una infección por bacterias, por ejemplo el impétigo, o bien una infección por virus, como un herpes.
Si la costra está amarillenta, es posible que se trate de una infección. Para determinar la existencia de una infección, verifique si tiene:
- Inflamación
- Hinchazón
- Coloración roja
- Incremento del dolor/sensibilidad
- Fuga de líquido turbio (pus)
- Mal olor
- Escalofríos o fiebre
Si presenta uno o varios de estos síntomas, hay una posibilidad de que la costra se haya infectado.
En ocasiones, la costra amarilla puede ser una señal de impétigo, que suele ser provocado por una infección bacteriana por estafilococos o estreptococos.
El impétigo puede producir fiebre, extenderse a diversas zonas de la piel y propagarse a otras personas. Si considera que tiene impétigo, la mejor opción es consultar a tu médico.
Si bien las costras no suelen infectarse, las roturas reiteradas de la costra o la acumulación de gérmenes son algunos de los modos en que puede desarrollarse la infección.
¿Qué provoca una infección en las costras?
La costra puede resultar infectada cuando las bacterias u otro tipo de microorganismos se introducen en la herida. Esto se puede dar de distintas maneras:
- Tu lesión no se ha sanado por completo, y la presencia de suciedad y residuos sigue siendo una amenaza.
- Te arañas o te rascas la costra e incorporas nuevas bacterias a la lesión.
- Tu herida no se ha protegido con algún vendaje.
- Tu lesión se ha mojado demasiado, lo que la vuelve más propensa a las infecciones por hongos.
- Las bacterias más comunes que causan infecciones de la piel son los estafilococos (infección por estafilococos) y los estreptococos (infección por estreptococos). Normalmente, estas bacterias se pueden encontrar en la piel en un número reducido. Cuando se produce una infección, su cantidad aumenta.
Cómo tratar una costra infectada
La primera medida de atención para cualquier corte, mordida o lesión en la piel es mantener la región limpia.
En el caso de una costra que piense que se está infectando, los métodos caseros son los siguientes:
- Limpiar la superficie con agua tibia y jabón en tres ocasiones al día y secarla con una toalla limpia.
- Cubrir la costra con un vendaje esterilizado.
- Hay que evitar rascarse o apretarse la costra.
- Observa otros indicios de que se está gestando una infección, tales como el incremento del tamaño, el agravamiento del dolor, la secreción o la hemorragia.
- Una temperatura de más de 38 grados puede ser una señal de que la infección se está propagando. Es importante acudir al médico de inmediato si esto ocurre.
Cuando acudir al médico si tiene una costra infectada
Al cabo de 48 horas, si la infección de la costra parece empeorar, acuda al médico. En caso de fiebre repentina y otros síntomas, como la extensión del enrojecimiento o una hinchazón importante que rodea la herida, consulte al médico de inmediato.
Es también importante que visite a su médico ante cualquier indicio de infección si tiene diabetes, cáncer u otras enfermedades que afecten a su organismo.
La mayor parte de las infecciones en las heridas son fáciles de tratar, aunque algunas pueden volverse graves y suponer una amenaza para la vida, de acuerdo con la gravedad y la ubicación de la costra, así como con el estado de salud del paciente.