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Infección de herida quirúrgica: puntos clave

Cualquier cirugía que involucre una incisión puede derivar en la infección de herida quirúrgica. Estas pueden presentarse durante los 30 días posteriores a la operación (si no se ha realizado un implante) o a lo largo de los 3 meses posteriores (si ha habido material implantado).

Cuando hablamos de herida quirúrgica nos referimos a la zona del cuerpo, tanto interna como externa, que abarca la zona que ha sido operada. En base a su gravedad y nivel de afectación, la infección de herida quirúrgica puede ser de tres tipos:

  • Infección superficial. Afecta a la piel o al tejido subcutáneo alrededor de la incisión.
  • Infección profunda. Afecta a los tejidos profundos de la incisión.
  • Infección de órgano o espacio. Afecta a cualquier parte anatómica que haya sido manipulada durante la cirugía.

¿Cuáles son las causas de una infección de herida quirúrgica?

Independientemente de todos los avances de los que gozamos en medicina, las infecciones de heridas quirúrgicas siguen siendo habituales, lo cual no siempre puede prevenirse, y algo de lo que tampoco puede responsabilizarse ni al paciente ni al procedimiento realizado.

Como es obvio, una intervención bien realizada disminuye sobremanera la posibilidad de infección, pero existen muchas otras causas que, aunque inherentes al paciente y la técnica, no pueden controlarse de forma que se garantice la no infección.

En lo referente a la flora del paciente, pueden influir: inflamación crónica, desnutrición, obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, hábitos fumadores, hipoxemia, enfermedades vasculares, inmunodepresión, toma de corticoides, o si la cirugía realizada dura más de 2 horas.

Por otro lado, los factores ambientales que pueden incrementar la posibilidad de infección en una herida quirúrgica son: medicamentos contaminados, esterilización inadecuada, presencia de cuerpos extraños como prótesis o implantes…

¿Cómo saber si tu herida quirúrgica se ha infectado?

Lo más importante es la prevención de la infección, lo cual se basa en modificar los factores de riesgo que sean susceptibles de ser modificados, pero como ya hemos adelantado, hay factores que no pueden cambiarse ni con la antelación suficiente.

Sabremos que la herida quirúrgica se ha infectado si:

  • Hay presencia de eritema (enrojecimiento de la piel).
  • La zona está más sensible de lo normal o se ha hinchado.
  • La herida supura o huele mal.
  • El paciente presenta fiebre o malestar injustificado.

El tratamiento dependerá de la gravedad de la infección, así como de si se ha extendido o no a otras partes del cuerpo, y deberá ser suministrado exclusivamente por un profesional una vez haya observado al paciente.

¿Cómo curar una infección en herida quirúrgica? 

Hay varios métodos para tratar una herida quirúrgica infectada, y enumeraremos aquí los más populares:

Cura tradicional o en ambiente seco

Esta modalidad implica dejar la herida quirúrgica al aire o cubrirla con un apósito estéril después de limpiarla con los antisépticos indicados. 

Aunque parezca algo sencillo de llevar a cabo, debe ser realizada por un profesional, ya que, de no ser así, pueden presentarse complicaciones como lesiones por maceración, la aparición de flictenas por el uso de determinados apósitos, o incluso puede agravar la infección.

Cura en ambiente húmedo

Se aplican apósitos que mantienen las condiciones óptimas de humedad y temperatura para cicatrizar la herida, ya que favorecen la creación de una barrera semipermeable contra la contaminación por microorganismos.

Los principales beneficios de este tipo de cura son:

  • Disminuye el dolor.
  • Evita la fricción.
  • Reduce la posibilidad de infección.
  • Evita la maceración.
  • Reduce el tiempo de cicatrización.
  • Mejores resultados estéticos.
  • Mayor confort para el paciente.

Cura a domicilio de infección de herida quirúrgica

Las consecuencias de padecer una infección quirúrgica son muy variadas. 

Puede limitarse a una simple infección superficial de uno o varios puntos de la herida, pero en otras ocasiones, se convierte en un auténtico y grave problema. 

Y es que, las infecciones más graves pueden desembocar en septicemia o la infección de órganos internos, donde ya entra en juego la propia vida del paciente.

Aunque algunas infecciones no produzcan efectos graves al principio, pueden ser el origen de otras complicaciones futuras, por eso es tan importante tratarlas a tiempo.

El tratamiento de heridas quirúrgicas infectadas a domicilio busca, pues:

  • Evitar complicaciones en el proceso de cicatrización.
  • Optimizar los recursos sanitarios.
  • Buscar el confort del paciente y su pronta recuperación.

Si quieres más información o tienes cualquier duda, ponte en contacto con nosotros.